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9 de octubre de 2012

Neuropediatría, memoria del dolor y punción seca



Hola queridas amigas, queridos amigos y queridas familias. Hoy he estado poniéndome un poco al día con la blogosfera, ya que tenía (y sigo teniendo) muchas lecturas pendientes. Una de las que he leído hoy ha sido la entrada en Edupain “Memorias del dolor infantil”. Mientras iba leyendo, me iba acordando de un pequeño debate que tuvimos en el grupo de FB deNeurorehabilitación hablando de punción seca en niños. Y me ha hecho pensar; es lo que tiene el dospuntocerismo.

Ese día comentábamos la idoneidad o no de aplicar punción seca en niños con patología neurológica. Si, dependiendo de la edad, el nivel cognitivo de un niño nos impide explicarle los aspectos de una patología y los aspectos y razones de un tratamiento, cuando nos encontramos con una patología neurológica esto se acentúa. Por lo tanto, una intervención desagradable como es la punción seca, será difícil.
Ahora, si el cerebro de un niño sin patología neurológica crea una memoria del dolor, cabe esperar que un niño con patología también. Pero, ¿será igual? Eso espero que Carlos u otra persona se atreva a responderlo. 

Partiendo de la idea de que la memoria del dolor será similar en ambas situaciones y, sin querer meterme en cómo abordar posteriormente esa memoria del dolor, planteo: 

La punción seca, a pesar de estar en vías de investigación, parece que se puede posicionar como clara alternativa a la infiltración de toxina botulínica para en tratamiento de la espasticidad. La toxina botulínica tiene un efecto medio de unos 3 meses y sin embargo, la punción seca, según el caso, iría de una semana a un mes (según mi experiencia clínica). Por lo tanto, cabría pensar que, en el caso de pinchar (punción seca) tengamos que hacerlo con más frecuencia.

Después de este planteamiento, mi pensamiento que creo que hay que tener en cuenta, si no se hace ya, a la hora de decidir si pinchar o infiltrar, es si esa memoria del dolor va a influir en el tratamiento de nuestros niños con patología neurológica o no y si esa influencia puede inclinar la balanza de nuestra decisión.

¿Vosotros qué opináis?